Si un profesor, por muy bueno que sea, no se gana el corazón de los niños, nunca le harán caso y no aprenderán.
En cambio si les demuestra que tiene corazón y sentimientos, los niños lo recordarán de por vida, a él y a sus enseñanzas.
Si un profesor, por muy bueno que sea, no se gana el corazón de los niños, nunca le harán caso y no aprenderán.
En cambio si les demuestra que tiene corazón y sentimientos, los niños lo recordarán de por vida, a él y a sus enseñanzas.