Pero cómo vas a dejar que nadie vea la zona de guerra en la que se convierte la cocina cuando tienes invitados, y tú con esos pelos, que sales a cambiarte cuando suena el timbre a todo correr.
Pero cómo vas a dejar que nadie vea la zona de guerra en la que se convierte la cocina cuando tienes invitados, y tú con esos pelos, que sales a cambiarte cuando suena el timbre a todo correr.