Bombardea cuando quiere, donde quiere y como quiere.
Esta vez: Venezuela.
No es una excepción. Es un patrón.
Cambian las excusas, permanecen los intereses.
Y cuando bombardea EE. UU.:
no hay sanciones,
no hay tribunales,
no hay consecuencias.
Bombardea cuando quiere, donde quiere y como quiere.
Esta vez: Venezuela.
No es una excepción. Es un patrón.
Cambian las excusas, permanecen los intereses.
Y cuando bombardea EE. UU.:
no hay sanciones,
no hay tribunales,
no hay consecuencias.