Cris Doblas
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Cris Doblas
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Pensionista por incapacidad permanente. Antes treinta años como educador de disminuidos intelectuales y conductuales. Ahora mi tiempo se lo dedico a mi Trasto, el perro […]

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Feijóo pide que Puente dimita porque el Gobierno "nos ha llenado de datos" y el choteo es épico: "Dimisión por exceso de información. La primera vez que lo oigo" | Público […]
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January 27, 2026 at 8:24 AM
Pam Bondi se ofrece a retirar a ICE de Minneapolis si se entregan los archivos de votantes - Newsweek

https://www.newsweek.com/pam-bondi-ice-minnesota-shooting-tim-walz-letter-voter-files-11413859
Pam Bondi Offers To Pull ICE out of Minneapolis if Voter Files Handed Over
The attorney general said that ICE could be withdrawn from Minneapolis if demands are met, in a letter to Governor Tim Walz.
www.newsweek.com
January 26, 2026 at 7:10 PM
La disfunción europea: una Unión que no sirve y una Europa imprescindible – Ganas de Escribir. Página web de Juan Torres López

https://juantorreslopez.com/la-disfuncion-europea-una-union-que-no-sirve-y-una-europa-imprescindible/
**Publicado en ctxt.es el 23 de enero de 2026** En Europa vivimos una paradoja cada vez más evidente. La Unión Europea, tal como está diseñada y gobernada, ya no cumple las funciones históricas que justificaron su creación. Reconocer este fracaso no puede conducir al rechazo de Europa como espacio político. Al contrario, debe llevarnos a una conclusión más incómoda para quienes se dejan llevar por el prejuicio y la inercia, pero precisamente por eso más fecunda y necesaria. Europa no sirve como está. Y, sin embargo, Europa es hoy más necesaria que nunca. Esta es la realidad que conviene afrontar sin autoengaños. **La Europa que ya no sirve** La Unión Europea que ha fallado es la que dejó de ser un proyecto político al servicio de la ciudadanía y fue capturada por grandes corporaciones, capital financiero, lobbies empresariales y una clase dirigente que acabó construyendo una arquitectura institucional pensada para blindarse frente a los pueblos a los que decía representar. No fue una desviación puntual, sino un cambio estructural. La integración europea se orientó deliberadamente hacia la creación de un gran mercado sin ciudadanía política equivalente. Se integraron los capitales, pero no los derechos. Se unificaron las finanzas, pero no los salarios, la fiscalidad ni los sistemas de protección social. Se consagró la libre circulación de mercancías y dinero, mientras se fragmentaba la soberanía democrática. El resultado es una Unión eficaz cuando se trata de proteger intereses corporativos y lenta, cuando no hostil, a la hora de proteger a las personas. La Unión Monetaria es el ejemplo más claro de este diseño. El euro no fue concebido como instrumento de integración solidaria, sino como mecanismo disciplinario. Sin unión fiscal, sin presupuesto común relevante, sin mutualización de riesgos y sin un banco central al servicio del empleo y del bienestar, la moneda única no podía generar convergencia. Y no lo hizo. Las divergencias productivas y sociales han aumentado. El euro no ha unido a Europa: la ha jerarquizado. A esta disfunción interna se ha añadido una subordinación geopolítica creciente. La Unión ha renunciado a actuar como actor autónomo justo cuando Estados Unidos dejaba de comportarse como aliado fiable. Al mismo tiempo, se ha permitido el deterioro del contrato social: crisis de vivienda alimentada por la financiarización, precarización laboral crónica, aumento de la desigualdad y transición ecológica subordinada a intereses corporativos. A ello se suma una quiebra ética. La Unión Europea usa una constante doble vara de medir en materia de derechos humanos. A los bancos se les rescata con rapidez y generosidad, a quienes sufren se les trata con tacañería burocrática. Hay silencio ante el genocidio del pueblo palestino; ante otros, defensa sin reservas. Ese comportamiento ha erosionado gravemente la autoridad moral de la Unión. Una Europa que proclama valores universales, pero los aplica de forma selectiva pierde legitimidad dentro y fuera. No es extraño que, en estas condiciones, crezca el rechazo ciudadano. **La Europa que necesitamos** Dejar que este diagnóstico conduzca al euroescepticismo o al repliegue nacional es un gran error histórico. Precisamente porque la Unión Europea no sirve en su forma actual, Europa es ahora más necesaria que nunca. Ningún Estado europeo dispone por sí solo de la escala necesaria para defenderse y frenar la deriva destructiva y cada vez más incompatible con la democracia del capitalismo global, para disciplinar a las grandes plataformas tecnológicas, garantizar autonomía energética, sostener un modelo social avanzado o desempeñar un papel relevante en la prevención de conflictos. En el mundo actual, la soberanía efectiva es continental o no lo es. Como advirtió Karl Polanyi, cuando la economía se desincrusta de la sociedad y opera a escala supranacional sin control político equivalente, la democracia queda inerme. La respuesta no puede ser el repliegue, sino la reconstrucción de lo político en la misma escala en la que actúan los poderes económicos. Y hoy día esa escala es europea. Europa es imprescindible también porque el mundo ha entrado en una fase de inestabilidad estructural por la proliferación de conflictos armados, la crisis climática acelerada, el declive del multilateralismo y el avance del autoritarismo. En este contexto, la jibarización de Europa en beneficio de los Estados nacionales no abriría espacios de emancipación, sino vacíos que serían ocupados por fuerzas menos democráticas o más violentas. Europa sigue siendo uno de los pocos espacios del mundo donde existe una memoria institucional de la paz como proyecto político. Esa experiencia, ciertamente, no garantiza nada, pero ofrece un punto de apoyo que no existe en otros lugares. Otra Europa, sostenida sobre otros principios y políticas, puede ofrecer una alternativa civilizatoria entre el autoritarismo y el neoliberalismo depredador: no un imperio, no un satélite, no un simple mercado, sino un proyecto político basado en democracia, derechos sociales, cooperación y paz. Europa dispone además de capacidades reales que hoy utiliza de forma insuficiente: poder regulatorio, capacidad normativa, peso comercial, liderazgo tecnológico y experiencia en sistemas de bienestar. Como ha señalado Jürgen Habermas, el problema europeo no es la ausencia de recursos, sino la falta de voluntad para convertirlos en poder democrático efectivo. **De la necesidad a la virtud: los cambios imprescindibles** Que Europa sea necesaria no significa que lo vaya a ser automáticamente. La necesidad solo se convierte en virtud si se producen cambios profundos y deliberados, tanto a escala de la Unión como en el interior de los Estados que la componen. Antes incluso de los cambios institucionales, económicos o geopolíticos, Europa necesita reconstruir el vínculo emocional con los pueblos que la componen. No se trata de una consideración previa puramente retórica, sino la condición de posibilidad de cualquier proyecto político democrático. No hay comunidad política sin afecto. No hay proyecto compartido si la Unión es percibida como una máquina de imponer sacrificios y disciplinar democracias. Europa solo será viable si protege antes de exigir, si cuida antes de sancionar, si escucha antes de imponer. Europa conoce bien el precio de la barbarie y sabe, o debería saber, que no hay estabilidad sin justicia social, bienestar y buen gobierno. No puede haber paz sin derechos. Y hoy día esos están siendo sistemáticamente erosionados. El segundo cambio es político y democrático. Europa necesita una auténtica unión política con poder democrático real que implica: una Comisión sometida a control parlamentario efectivo, un Parlamento Europeo con plena capacidad legislativa y de iniciativa y un Banco Central Europeo con el mandato explícito de impulsar la creación de empleo, cohesión social y transición ecológica. Sin democracia paneuropea real, no hay ciudadanía europea. Y sin ciudadanía, no hay proyecto compartido. El tercer cambio es económico y social. La Unión no puede seguir siendo solo monetaria. Es imprescindible la unión fiscal, un presupuesto común relevante, mecanismos permanentes de mutualización de riesgos, armonización social mínima en salarios, derechos laborales y protección social, y políticas sectoriales conjuntas diseñadas como instrumento de convergencia y progreso productivo. La Europa basada exclusivamente en mercados que, para colmo, son muy imperfectos ha terminado convertida en un espacio de desconfianza mutua. La integración solo puede sostenerse sobre la protección compartida. Un cuarto cambio es estratégico y geopolítico. Europa necesita autonomía real en energía, industria, tecnología y en política exterior y de seguridad. No para convertirse en una potencia agresiva más, sino para no ser rehén de potencias externas. Cada día está más claro: la paz europea no puede depender indefinidamente de la subordinación a intereses ajenos ni del rearme sin proyecto político común. El quinto cambio es normativo: el bienestar, la cohesión social, la sostenibilidad de la vida y la democracia deben situarse explícitamente por encima de los balances empresariales y los indicadores financieros. Sin ese cambio de prioridades, cualquier reforma será cosmética. También han de cambiar los Estados miembros Nada de lo anterior será posible si los Estados siguen utilizando a Europa como coartada para justificar recortes o evitar responsabilidades. Deben democratizar su relación con la UE, implicar a parlamentos y ciudadanía y construir alianzas transnacionales estables. Además, deben reforzar sus propios Estados sociales. Sin sociedades cohesionadas no hay base social para un proyecto europeo democrático. La Europa social no se construye solo en Bruselas. Por último, los Estados deben asumir un papel pedagógico. Europa no puede seguir siendo un ente abstracto, opaco y distante. O se convierte en un espacio comprensible, discutido y apropiado por la ciudadanía, o seguirá siendo percibida como una estructura ajena y hostil. **Lo que puede hacer que Europa cambie** La objeción más frecuente a cualquier propuesta de transformación profunda de la Unión Europea es siempre la misma: no es realista. Las correlaciones de poder actuales, el diseño institucional, la captura corporativa y la debilidad democrática parecen hacer quimérico cualquier cambio de fondo. Es cierto, pero también lo es que esa objeción parte de un error de perspectiva. Puede parecer poco realista porque lo que falta es un motor político capaz de hacerlo. Lo que sí es irrealista es pensar que las actuales élites políticas y tecnocráticas (con quienes ahora mismo se confunde Europa) van a impulsar una transformación de este calibre. Como advertía Antonio Gramsci, las clases dominantes no renuncian voluntariamente a las estructuras que garantizan su poder. Los cambios de época surgen de crisis de hegemonía. La realidad es que Europa está entrando en una y el impulso para aprovecharla y redirigirla hacia el cambio democrático de Europa no vendrá “desde arriba”, ni tampoco del repliegue nacional. El motor necesario solo puede surgir de una convergencia transnacional de fuerzas sociales, políticas y culturales, impulsada por cuatro procesos que deben orientarse deliberadamente hacia la transformación democrática de Europa. En primer lugar, el malestar social estructural, resultado directo del modelo europeo actual, debe encontrar una salida democrática, capaz de frenar su deriva hacia el autoritarismo. En segundo lugar, la creciente conciencia de impotencia nacional, cuando se hace evidente que muchos problemas no pueden resolverse a escala estatal, debe traducirse en exigencia política de otra Europa, y no en repliegue reaccionario. En tercer lugar, las redes sociales, sindicales y cívicas transnacionales ya existentes -movimientos por el clima, plataformas por la vivienda, defensa de los servicios públicos, organizaciones de derechos digitales, sindicalismo europeo- deben consolidarse como embriones de un nuevo sujeto político europeo. Finalmente, las minorías políticas con visión postnacional, tanto en las izquierdas como en sectores democráticos del centro, deben confluir en un proyecto común que asuma que la alternativa no es menos Europa, sino otra Europa diferente. En todo caso, no se trata de provocar rupturas súbitas. No podrá haber cambios radicales de la noche a la mañana, sino un proceso conflictivo y discontinuo, con avances y retrocesos, que deberá apoyarse en coaliciones de países dispuestos a avanzar, desobediencias selectivas a normas incompatibles con la cohesión social y reformas nacionales que arrastren a otras. No necesitamos menos Europa, sino otra diferente. Y cuanto más tarde llegue, mayor será el precio económico, social, democrático y moral que paguemos. **SUSCRIBETE Y RECIBE AUTOMATICAMENTE TODAS LAS ENTRADAS DE LA WEB** Correo electrónico He leído y acepto la política de privacidad
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January 25, 2026 at 4:18 PM
January 24, 2026 at 5:52 PM
Un hombre muere en Minneapolis tiroteado por la policía migratoria de Trump | Inmigración en Estados Unidos | EL PAÍS US […]
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January 24, 2026 at 5:48 PM
“Venga, hoy no pido café y pago la entrada de mi primer piso”, dice un joven tras ver varios vídeos de un influencer financiero de Youtube | El Mundo Today […]
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January 24, 2026 at 9:32 AM
We ran high-level US civil war simulations. Minnesota is exactly how they start | Claire Finkelstein | The Guardian

https://www.theguardian.com/commentisfree/2026/jan/21/ice-minnesota-trump
We ran high-level US civil war simulations. Minnesota is exactly how they start | Claire Finkelstein
Developments in Minnesota closely mirror a scenario explored in a 2024 exercise conducted at the Center for Ethics and the Rule of Law at the University of Pennsylvania, which I direct
www.theguardian.com
January 23, 2026 at 7:09 PM
Canadá (re)descubre el Derecho internacional | lamarea.com

https://www.lamarea.com/2026/01/23/canada-davos/
January 23, 2026 at 5:32 PM
Comparsa Los hijos de Cádiz, Mamá yo quiero ser un fascista

https://youtube.com/watch?v=N4seCCjfx3A&si=lZMwgVePPXPXdu7M
January 23, 2026 at 5:18 PM
La defensa de la asistente de Begoña Gómez pide que se aplique al juez Peinado el método del Supremo que condenó al fiscal general del Estado […]
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January 20, 2026 at 6:26 PM
El mapa de la presencia militar de Estados Unidos en Europa - Mapas de El Orden Mundial - EOM

https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/mapa-presencia-militar-estados-unidos-europa/
El mapa de la presencia militar de Estados Unidos en Europa
Por Jara Monter 9 marzo, 2025 Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. __ Esta funcionalidad está reservada a suscriptores, por solo 5€ al mes puedes suscribirte.Guardar mapa ### Please login to bookmark Nombre de usuario o correo electrónico Contraseña Recuérdame La vuelta de Trump a la Casa Blanca ha dibujado una nueva realidad marcada por una vuelta al imperialismo en la que, a ojos del magnate, Putin es más amigo que enemigo y la Unión Europea es un adversario del que desconfiar. Una situación de alta tensión que supone la ruptura de lazos entre dos aliados estrechamente vinculados a través de la OTAN y cuya historia reciente está marcada por la presencia militar de Estados Unidos en Europa, su principal campo de entrenamiento y proyección exterior. No en vano, se trata de la región donde más bases militares mantiene. Junto a esto, el país norteamericano —de largo el que más dinero invierte en mantener su red militar internacional— cuenta con entre 80.000 y 100.000 militares desplegados en suelo europeo. Pero la nueva era de la hostilidad inaugurada por el trumpismo ha llevado a los líderes europeos a anunciar la movilización de miles de millones de euros para impulsar la autonomía estratégica del bloque y protegerse de un presente incierto en el que se acumulan las dudas sobre si Europa podrá defenderse sola. Buena parte de las bases militares que Estados Unidos mantiene en Europa son herederas de la Guerra Fría, un periodo en el que la presencia militar estadounidense se extendió por el mundo y a lo largo de su red de aliados. La Casa Blanca, en esa intensa política de expansión militar, perseguía un doble objetivo: protección política y militar al país que acoge la base —como en Corea del Sur— y, en paralelo, extender la proyección geoestratégica de sus intereses. Alemania es el país europeo que más tropas estadounidenses alberga, con casi 39.000 soldados estacionados principalmente en la llamada Comunidad Militar de Kaiserslautern, la mayor comunidad militar de Estados Unidos fuera de sus fronteras. Su principal infraestructura militar es la base aérea de Ramstein, que aúna a 16.000 militares. > ¿El fin de la diplomacia del dinero? El mapa de la ayuda internacional de Estados Unidos El gran peso de Alemania en la proyección militar estadounidense en Europa no es algo nuevo. A la altura de la caída del Muro de Berlín, Estados Unidos tenía en torno a 250.000 soldados en Alemania Occidental con otros tantos empleados civiles y familiares. En total, suponían el 70% de las tropas estadounidenses en Europa y más de la mitad de las bases de ultramar. Tras la disolución de la Unión Soviética, Estados Unidos cambió la concepción que tenía sobre Alemania. Sus bases dejaron de ser una necesidad de defensa del propio país ante el comunismo, para convertirse en un enclave fundamental para acciones militares en otras regiones. Esta estrategia —la de usar bases en un país para realizar acciones en terceros países— es la que se está utilizando también en Estados como Lituania, con la base de Camp Herkus, y Polonia, en la base Camp Kosciuszko, de cara a la agresión rusa en Ucrania, o la de Akrotiri en Chipre como acceso a Oriente Próximo. Los países bálticos, además, han visto un aumento en el número de tropas estadounidenses e internacionales en su suelo a raíz de la guerra en Ucrania, pero de la mano de la OTAN —cuya presencia se extiende a lo largo del continente en bases propias y también bases conjuntas con el propio Estados Unidos, como la de Sigonella, en Italia—. Otro ejemplo es el de la base naval de Rota, en España, que ha sido utilizada por Estados Unidos para enviar cargamentos armamentísticos a Israel. A pesar de la prohibición de atracar en puertos españoles para buques que transporten armas a Israel, Estados Unidos realizó entre mayo y septiembre de 2024 al menos 25 viajes. La de Rota es una base fundamental para la proyección exterior estadounidense. Por un lado, se trata de la puerta de acceso al Mediterráneo. Y, por otro, porque España es el cuarto país de Europa con mayor número de tropas estadounidenses, tras Alemania, Italia y Reino Unido. El grueso de los soldados norteamericanos en suelo español están en esta base —con un menor porcentaje ubicados en la base aérea de Morón de la Frontera—. Italia es, junto con Alemania, el país europeo que más bases estadounidenses alberga, aunque la mayoría se establecieron en los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial. Algunos ejemplos son Camp Darby, con más de mil soldados, que se estableció en 1952, o la estación naval y aérea de Sigonella, en Sicilia, que constituye el segundo mando de seguridad más grande de la Armada estadounidense por detrás del de Baréin. La presencia militar y de soldados de Estados Unidos en Europa cumple diversas funciones, desde llevar a cabo entrenamiento militar o maniobras conjuntas con las tropas europeas, hasta gestionar las cerca de cien bombas nucleares que la potencia transatlántica mantiene en seis de las bases europeas. Se trata de bombas de gravedad B16, pequeñas armas nucleares almacenadas en diversas partes del continente desde Alemania hasta Turquía. Solo pueden utilizarse con consentimiento estadounidense y los manuales de uso están únicamente en manos de tropas de Estados Unidos. __Descargar mapa __Creative Commons BY-NC-ND × Gracias por utilizar nuestro contenido. 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January 19, 2026 at 5:55 PM