Mucho se habla de las juventudes autodestructivas y poco del peligro de un espalda plateada con poder que no asume que debe soltar la vara y que es tan reemplazable como cualquier otro líder anterior.
Llamémoslo «el síndrome del pito de cristal».
Mucho se habla de las juventudes autodestructivas y poco del peligro de un espalda plateada con poder que no asume que debe soltar la vara y que es tan reemplazable como cualquier otro líder anterior.
Llamémoslo «el síndrome del pito de cristal».