En la Constitución española, está el artículo 16.3.
Dice, literalmente y sin rodeos innecesarios:
“Ninguna confesión tendrá carácter estatal.”
Eso es lo que convierte a España en un Estado aconfesional.
En la Constitución española, está el artículo 16.3.
Dice, literalmente y sin rodeos innecesarios:
“Ninguna confesión tendrá carácter estatal.”
Eso es lo que convierte a España en un Estado aconfesional.