Macron defiende en Davos que Europa no debe aceptar la ley del más fuerte, pero tampoco adoptar una postura puramente moralista.
La primera opción nos lleva al vasallaje; la segunda a la irrelevancia, convirtiéndonos en comentaristas sin ningún poder para cambiar las cosas.
Macron defiende en Davos que Europa no debe aceptar la ley del más fuerte, pero tampoco adoptar una postura puramente moralista.
La primera opción nos lleva al vasallaje; la segunda a la irrelevancia, convirtiéndonos en comentaristas sin ningún poder para cambiar las cosas.