Y él nunca se equivocaba.
Y él nunca se equivocaba.
—Necesito que me acompañes, tenemos que llenar la despensa —agregó, y le acercó una chaqueta y un par de guantes. No le quitó la consola, pero sí apoyó sus manos sobre los hombros de la Gamer y le dio un beso en la coronilla. En privado era mucho más fácil que él fuera
—Necesito que me acompañes, tenemos que llenar la despensa —agregó, y le acercó una chaqueta y un par de guantes. No le quitó la consola, pero sí apoyó sus manos sobre los hombros de la Gamer y le dio un beso en la coronilla. En privado era mucho más fácil que él fuera
Revisó la ventana más cercana al sofá y la encontró satisfactoria, sin brisas de ninguna índole. El mundo se estaba reconstruyendo, y era cada vez más fácil tener un hogar cómodo y no tener que meterse a chatarrear para
Revisó la ventana más cercana al sofá y la encontró satisfactoria, sin brisas de ninguna índole. El mundo se estaba reconstruyendo, y era cada vez más fácil tener un hogar cómodo y no tener que meterse a chatarrear para