¿Cómo vas a adorarme si no puedes verme, Belph?
¿Cómo vas a adorarme si no puedes verme, Belph?
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Le apartó el cabello, agarrándolo para obligarle a mirar al espejo, no solo para ver su propia cara, si no la del demonio que tenía detrás.
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Le apartó el cabello, agarrándolo para obligarle a mirar al espejo, no solo para ver su propia cara, si no la del demonio que tenía detrás.
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— A-asmo. — Quiere explicarse, preguntarle a dónde le lleva, pedirle que lo suelte, pero las palabras quedan atrapadas en su garganta cuando se encuentra frente a frente [...]
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Le apartó el cabello, agarrándolo para obligarle a mirar al espejo, no solo para ver su propia cara, si no la del demonio que tenía detrás.
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Esos mismos ojos se abren [...]
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— . . . — El silencio cae pesado entre ambos, y cuando parece que la pereza no se pronunciará ante la pregunta de lujuria, el príncipe [...]
Respuesta equivocada. Si no me dices la verdad, me marcho. No me gusta insistir ni repetir las cosas. ¿Qué pasa?
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Respuesta equivocada. Si no me dices la verdad, me marcho. No me gusta insistir ni repetir las cosas. ¿Qué pasa?
— . . .acabo de despertar, necesito a alguien que me explique lo que ha pasado mientras no estaba. — Menuda excusa.
¿Qué pasa, Belphegor? Si no me echas de menos, me marcho.
Respuesta equivocada. Si no me dices la verdad, me marcho. No me gusta insistir ni repetir las cosas. ¿Qué pasa?
¿Qué pasa, Belphegor? Si no me echas de menos, me marcho.
— Borra la sonrisa, aunque por dentro siga sonriendo al notar que la mirada del contrario no se está fijando en la propia —
¿Qué pasa, Belphegor? Si no me echas de menos, me marcho.
— Borra la sonrisa, aunque por dentro siga sonriendo al notar que la mirada del contrario no se está fijando en la propia —
— Borra la sonrisa, aunque por dentro siga sonriendo al notar que la mirada del contrario no se está fijando en la propia —
Tan sólo abreviaba, esto es como mi momento de relax, lejos del trabajo y mis obligaciones.
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Se encogió de hombros con simpleza, envolviendo entre ambas manos la taza que el demonio le ofrecía. Se la acercó a los labios, tomando un sorbo mientras miraba a Asmodeo por encima.
—¿Solo porque el café se ha
— Se acercó hasta la cafetera, buscó una taza donde servirle y echarle un poco de leche. Sobre el platito, le dejó azúcar, sacarina y una cucharita.
Tras servirsela, volvió a su café;
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Tan sólo abreviaba, esto es como mi momento de relax, lejos del trabajo y mis obligaciones.
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— Se acercó hasta la cafetera, buscó una taza donde servirle y echarle un poco de leche. Sobre el platito, le dejó azúcar, sacarina y una cucharita.
Tras servirsela, volvió a su café;
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—𝘘𝘶𝘦𝘳𝘪𝘥𝘰, yo jamás le suplicaría a nadie que prefiere beberse un puto café que meterse entre mis piernas.
Demasiado orgulloso como para rebajarse así. A Belial había que desearlo, idolatrarlo, ansiarlo. Y +
No es avaricia. Es precaución. Quiero disfrutar de mi café en paz, no quiero que me pidas que te ponga contra la mesa o que te me arrodilles y me ataques a la bragueta.
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— Se acercó hasta la cafetera, buscó una taza donde servirle y echarle un poco de leche. Sobre el platito, le dejó azúcar, sacarina y una cucharita.
Tras servirsela, volvió a su café;
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— Tal como él le dijo, se sentó en el primer banco que encontró, recostado con las rodillas separadas y un brazo sobre el respaldo, sacando el móvil para entretenerse —
No es avaricia. Es precaución. Quiero disfrutar de mi café en paz, no quiero que me pidas que te ponga contra la mesa o que te me arrodilles y me ataques a la bragueta.
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Hizo un pucherito con los atractivos labios, siempre con ese brillo de divertida perversión en la mirada.
—Está bien, me pondré una taza. ¿Dónde están?
Liberó la taza de Asmodeo, pero no se zafó de su agarre.
MI café. Si quieres más, tienes la cafetera llena.
No es avaricia. Es precaución. Quiero disfrutar de mi café en paz, no quiero que me pidas que te ponga contra la mesa o que te me arrodilles y me ataques a la bragueta.
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MI café. Si quieres más, tienes la cafetera llena.
—Me encanta ser bien recibido.
No. Para nada. Eres bien recibido.
MI café. Si quieres más, tienes la cafetera llena.
No. Para nada. Eres bien recibido.
—Si no te importa, yo encantado.
No. Para nada. Eres bien recibido.
— Pasó una mano por su espalda, hasta agarrar el hombro contrario a donde estaba situado, llevándolo afuera de la cafetería —
Si sale mal, te servirá para reconfortarte, y si sale bien, será una celebración.
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——Miro la galleta casi desolado y después la fila, mira, era enorme, prefería perderla.—
Si sale bien la entrevista.
–—No iba a aceptar aquello porque si, de un ser que desconocía.—
Pero vale, bien, si sale mal también.
No voy a llegar, déjame…
Olvídate. Cena esta noche conmigo.
— Pasó una mano por su espalda, hasta agarrar el hombro contrario a donde estaba situado, llevándolo afuera de la cafetería —
Si sale mal, te servirá para reconfortarte, y si sale bien, será una celebración.
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