No hay borrascas como las de antes
<p>Y no las hay porque en un alarde de infantilismo meteorológico, hace tiempo que todas las borrascas tienen nombre propio, como los personajes de dibujos animados. Poner nombres propios de persona a las borrascas es una cursilada, una pijada, una majadería indigna de gentes tan serias y rigurosas como los meteorólogos, grandes sabios climáticos que con esa gilipollez infantil pierden crédito en sus vaticinios y favorecen las peligrosas locuras negacionistas. Debería darles vergüenza tratar así a una borrasca, porque se vuelve ridícula y ya no te la crees. ¡Llega la borrasca Manolita! A la gran escritora romántica Emily Brontë, en plena era victoriana, jamás se le habría ocurrido llamar Harry o Ingrid, mucho menos Filomena, a ninguna de las muchas borrascas de Cumbres borrascosas. Eso no serían cumbres ni nada, y en lugar de borrascosas serían grotescas. Se perdería todo dramatismo, parecería un chiste. Pequeñas colinas con inclemencias atmosféricas, puro infantilismo. Y qué decir de La tempestad de Shakespeare, que si bien muy inferior de por sí a Brontë, se quedaría en necedad si esa tempestad tuviese un nombre propio como el resto de personajes. No hay manera de tomarse en serio una tempestad si resulta que se llama Joseph, Pep en nuestro idioma. No inspira ningún respeto tempestuoso. En fin, que ya no hay borrascas como las de antes. Tampoco huracanes, a los que por cierto también se bautiza como si fuesen animales de compañía. El huracán Melissa, si no recuerdo mal, que devastó Jamaica no hace mucho, pero que por culpa del nombrecito (¡Melissa!) no se pareció en nada a Huracán en Jamaica, la maravillosa novela de piratas de Richard Hughes, con unos niños ingleses mucho peores que los piratas. Aquello sí que era un huracán, anónimo pero huracanado, que dio lugar a una excelente película. Qué costumbre tan tonta eso de bautizar a las fuerzas de la naturaleza, que desde luego no son personas, ni ositos de peluche. Ignoro a quién se le ocurrió tal memez, que los meteorólogos repiten con fruición. Ya sé que no tiene importancia, es palabrería, y criticarlo una frivolidad. Bueno, seré frívolo, pero me molesta mucho que también se idioticen las borrascas.</p><p><a href="https://www.ultimahora.es/opinion/tribuna/2026/01/29/2558821/hay-borrascas-como-antes.html">Seguir leyendo ...</a></p>