Provocan, insultan y señalan pero cuando les devuelven la parodia se quiebran.
Por eso recurren al “seño, seño, se meten conmigo”.
Cancelan al que imita sus miserias, porque el espejo les duele.
Provocan, insultan y señalan pero cuando les devuelven la parodia se quiebran.
Por eso recurren al “seño, seño, se meten conmigo”.
Cancelan al que imita sus miserias, porque el espejo les duele.